Ya sabes cómo es.
El cliente pregunta si mandaste lo que prometiste. Dices "claro, ya fue" mientras abres tres cuentas de correo, rebuscas en Slack y rezas por encontrar un mensaje de hace dos meses.
Lo encuentras. Después de un buen rato.
Lo que no encuentras: los otros dos compromisos perdidos en la misma conversación. Los que tu equipo dejó pasar. Los que costaron la confianza del cliente.
El problema real no es el tiempo perdido buscando. Son las promesas que desaparecen en bandejas personales y nunca vuelven a aparecer.

Manda correos a la bandeja del proyecto. Pega conversaciones de Slack. Sube notas de reunión. Cualquier formato sirve. Si hay un compromiso ahí, aquí es donde queda.
"Te mando los mockups el viernes" se convierte en compromiso con dueño y fecha. "¿Me pasas los números?" se convierte en tarea asignada. Cada plazo, cada decisión, todo capturado automáticamente.
El dashboard muestra qué vence hoy, qué se atrasó y qué viene. Filtra por proyecto, por persona, por tipo. Se acabó el "no vi ese correo". Se acabó el "pensé que era cosa tuya". Nada se oculta.
Campfire identifica tareas, pedidos, compromisos, decisiones y plazos. Cada elemento muestra quién lo dijo, quién es el dueño y cuándo vence.
Ve qué vence hoy, mañana, esta semana, este mes. Los atrasados aparecen arriba. Los urgentes sin fecha quedan destacados.
Arrastra tareas entre columnas: Pendiente, En proceso, Listo. Ordena por prioridad, plazo, esfuerzo o lo que se puede resolver rápido.
Encuentra cualquier compromiso en segundos. Busca en mensajes, adjuntos y elementos extraídos. Pregúntale a Campfire sobre el historial del proyecto.
Cada elemento extraído tiene enlace al mensaje original. Cuando el cliente pregunte si entregaste, lo demuestras en segundos.
Invita colegas como editores o solo para ver. Los externos ven solo lo necesario. Cada quien en su lugar.
Tu equipo asume compromisos todo el día. En correos, reuniones, mensajes rápidos. La mayoría nunca se registra. Algunos se olvidan. Algunos salen caros.
Campfire no deja pasar ninguno.
Sin tarjeta de crédito. Sin compromiso de permanencia.